
(En palabras de Mouffe y Laclau...)
«Las nuevas luchas —así como la radicalización de luchas más antiguas […] — deben ser entendidas desde la doble perspectiva de la transformación de las relaciones sociales características de la nueva formación hegemónica de la posguerra, y de los efectos de desplazamiento a nuevas áreas de la vida social del imaginario igualitario constituido en torno al discurso liberal democrático ».
Nuestro mundo, según Laclau y Mouffe tiende, por su carácter democrático, a generar una multiplicidad de voces, el problema de nuestra democracia, es que eso es visto como algo negativo, como una crisis, cuando verdaderamente es la esencia de la democracia. Por ello, el papel de la nueva izquierda que proponen Mouffe y Laclau, es buscar una democracia radicalizada y plural:
«La tarea de la izquierda no puede por tanto consistir en renegar de la ideología liberal democrática sino al contrario, en profundizarla y expandirla […] es en la extensión del campo de las luchas democráticas al conjunto de la sociedad civil y del Estado, donde reside la posibilidad de una estrategia hegemónica de la izquierda ».
Los nuevos movimientos sociales reúnen «una serie de luchas muy diversas: urbanas, ecológicas, antiautoritarias, antiinstitucionales, feministas, antirracistas, de minorías étnicas, regionales o sexuales […] que ponen en cuestión nuevas formas de subordinación » generadas tras el modo de asentarse del discurso hegemónico actual.






