
(
Retomando la idea de Mouffe y Laclau sobrela construcción discursiva de la realidad)
Mouffe y Laclau apelan al concepto de sobredeterminación, esencial para el pensamiento de Althusser, y tomado del psicoanálisis y la lingüística. Con él, se refieren a que la realidad social está constituida a modo de un orden simbólico, es decir, a modo de un conjunto de relaciones históricas y contingentes que se han ido forjando a lo largo de la Historia, destruyendo con ello cualquier concepción esencialista de la misma o de sus partes (tal y como hacía el marxismo clásico —y también Althusser—, al concebir lo económico como aquello que realmente determina el resto de elementos de la sociedad). En una sociedad así vista:
Los objetos aparecen articulados, no en tanto que se engarzan como las piezas de un mecanismo de relojería, sino en la medida en que la presencia de unos en otros hace imposible suturar la identidad de ninguno de ellos .
(...)
Si la sociedad es concebida como fruto de ese proceso de articulación, es comprensible que la contradicción y la contingencia puedan ser componentes de ella (...)
(...)El antagonismo no puede ser visto, ni como una relación entre dos elementos objetivos que poseen características contrarias (A – ⌐A), ni como un choque entre dos elementos que se encuentran (A – B), sino como “la presencia de Otro que me impide ser totalmente yo mismo”, una relación que «no surge de identidades plenas, sino de la imposibilidad de constitución de las mismas », sólo concibiendo así la sociedad, es posible defender la posibilidad de construcción de una fuerza que desafíe al sistema hegemónico vigente, es decir, la lucha por una nueva hegemonía, ya que, como dicen nuestros autores:
Las dos condiciones de la articulación de la hegemonía son [...] la presencia de fuerzas antagónicas y la inestabilidad de las fronteras que las separan .