En diálogo con l@s participantes del Congreso de Filosofía Joven -Murcia

María Luciana Cadahia contrapone los modelos teóricos en los que se basan la democracia deliberativa y la democracia neoliberal

lunes, 8 de marzo de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO VII




(Negri y Hardt “contra el imperio”)


Michael Hardt y Antonio Negri, van a proponer una solución completamente distinta a la de Laclau y Mouffe, en cuyo trasfondo, parece estar latiendo la idea del Manifiesto comunista, según la cual “el capitalismo está produciendo a sus propios enterradores”; refiriéndose con ello, a que la masa social que da vida el sistema hegemónico, con el avance de éste, está viendo aumentadas sus capacidades de tomar el poder, gracias a los progresos en el mundo de la ciencia, las comunicaciones, el lenguaje,… De momento, esa capacidad es sólo algo virtual, pero puede llegar el momento en que la virtualidad se torne realidad.

Para que ello sea posible, hay que enfrentarse a dos tipos de errores teóricos: aquel que considera que el mercado y el régimen capitalista son eternos e insuperables, y aquel otro que no ve otra opción al capitalismo que la pura anarquía. Errores motivados por no comprender cuál es la verdadera base del imperio, a saber, el orden biopolítico, su productividad, es decir, la masa que lo sustenta y regenera con su trabajo y su deseo (es decir, con su consumo):

«El imperio pretende ser el amo de ese mundo porque puede destruirlo. ¡Qué
horrible engaño! En realidad, nosotros somos los amos del mundo porque nuestro
deseo y nuestro trabajo lo regeneran constantemente».
De lo que se trata, es que la multitud se percate de su poder y se torne en sujeto activo capaz de provocar un cambio, ¿cómo será ello posible?

«La acción de la multitud se hace principalmente política cuando comienza a
enfrentarse de manera directa y con una conciencia adecuada a las operaciones
represivas centrales del imperio".

viernes, 5 de marzo de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (VI)



(En palabras de Mouffe y Laclau...)

«Las nuevas luchas —así como la radicalización de luchas más antiguas […] — deben ser entendidas desde la doble perspectiva de la transformación de las relaciones sociales características de la nueva formación hegemónica de la posguerra, y de los efectos de desplazamiento a nuevas áreas de la vida social del imaginario igualitario constituido en torno al discurso liberal democrático ».


Nuestro mundo, según Laclau y Mouffe tiende, por su carácter democrático, a generar una multiplicidad de voces, el problema de nuestra democracia, es que eso es visto como algo negativo, como una crisis, cuando verdaderamente es la esencia de la democracia. Por ello, el papel de la nueva izquierda que proponen Mouffe y Laclau, es buscar una democracia radicalizada y plural:

«La tarea de la izquierda no puede por tanto consistir en renegar de la ideología liberal democrática sino al contrario, en profundizarla y expandirla […] es en la extensión del campo de las luchas democráticas al conjunto de la sociedad civil y del Estado, donde reside la posibilidad de una estrategia hegemónica de la izquierda ».

Los nuevos movimientos sociales reúnen «una serie de luchas muy diversas: urbanas, ecológicas, antiautoritarias, antiinstitucionales, feministas, antirracistas, de minorías étnicas, regionales o sexuales […] que ponen en cuestión nuevas formas de subordinación » generadas tras el modo de asentarse del discurso hegemónico actual.

miércoles, 3 de marzo de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (V)


(Retomando la idea de Mouffe y Laclau sobre
la construcción discursiva de la realidad)


Mouffe y Laclau apelan al concepto de sobredeterminación, esencial para el pensamiento de Althusser, y tomado del psicoanálisis y la lingüística. Con él, se refieren a que la realidad social está constituida a modo de un orden simbólico, es decir, a modo de un conjunto de relaciones históricas y contingentes que se han ido forjando a lo largo de la Historia, destruyendo con ello cualquier concepción esencialista de la misma o de sus partes (tal y como hacía el marxismo clásico —y también Althusser—, al concebir lo económico como aquello que realmente determina el resto de elementos de la sociedad). En una sociedad así vista:

Los objetos aparecen articulados, no en tanto que se engarzan como las piezas de un mecanismo de relojería, sino en la medida en que la presencia de unos en otros hace imposible suturar la identidad de ninguno de ellos .

(...)

Si la sociedad es concebida como fruto de ese proceso de articulación, es comprensible que la contradicción y la contingencia puedan ser componentes de ella (...)

(...)El antagonismo no puede ser visto, ni como una relación entre dos elementos objetivos que poseen características contrarias (A – ⌐A), ni como un choque entre dos elementos que se encuentran (A – B), sino como “la presencia de Otro que me impide ser totalmente yo mismo”, una relación que «no surge de identidades plenas, sino de la imposibilidad de constitución de las mismas », sólo concibiendo así la sociedad, es posible defender la posibilidad de construcción de una fuerza que desafíe al sistema hegemónico vigente, es decir, la lucha por una nueva hegemonía, ya que, como dicen nuestros autores:

Las dos condiciones de la articulación de la hegemonía son [...] la presencia de fuerzas antagónicas y la inestabilidad de las fronteras que las separan .

lunes, 1 de marzo de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (IV)

(A propósito de Hegemonía y estrategia socialista)


"Uno hubiera podido esperar que el colapso del modelo soviético hubiera dado un renovado ímpetu a los partidos socialistas democráticos, una vez liberados de la imagen negativa del proyecto socialista que su antiguo antagonista proyectara. Sin embargo, con el fracaso de la variante comunista ha sido la idea misma del socialismo la que ha pasado a estar desacreditada […] Con la excusa de la “modernización”, un creciente número de partidos socialdemócratas ha abandonado su identidad de izquierda"


El proyecto de Laclau y Mouffe es el de conseguir volver a la situación de una política con fronteras establecidas, con alternativas posibles, ya que, si la naturaleza de lo social depende de la determinación discursiva, otras configuraciones son posibles, por lo tanto, también otras sociedades.

Por eso, ellos proclaman que:

"La hegemonía puede ser desafiada. La izquierda debe comenzar a elaborar una alternativa creíble frente al orden neoliberal, en lugar de tratar simplemente de administrar a este último de un modo más humano »,

para ello hace falta comprender el mundo en que nos encontramos y tratar de diseñar una hegemonía socialista que plante cara a la reinante, que se nos presenta como lo natural e invariable que de un modo u otro hemos de asumir sin que sea posible alternativa alguna.

jueves, 25 de febrero de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (III)

(Tras explicitar el concepto de globalizacion en las lineas precedentes...)

"El Estado de Bienestar quiebra ante esta situación, ya que el Estado no puede tener su punto de mira única y exclusivamente en la protección de “su” sociedad, siéndole imposible controlar siquiera la mitad de las cosas que le acontecen, es decir, que sus posibilidades de intervención se vuelven cada vez más estériles, difuminándose esa distinción, que al principio parecía tan clara, entre sociedad y Estado, situándonos ante un política desterritorializada. En relación con ello, Vallespín realiza la siguiente afirmación que nos deja perplejos: «la gran ironía de la democracia en nuestros días es que se ha convertido en el único sistema de gobierno legítimo justo en el momento en el que ya no es posible ». ¿Cómo defender la democracia sin un demos claramente delimitado? Además, ¿puede el pueblo hacerse cargo de un mundo tan complejo? Vallespín apunta a que es necesaria una remodelación de nuestra democracia, algo que no cabe en nuestras mentes porque la hemos tomado como un producto completamente acabado que hemos de exportar a aquellos “pobres desgraciados” que no disfrutan de ella, en vez de como un elemento en constante necesidad de cambio y evolución"

Nota. Referencia a la obra de Vallespin: El futuro de la politica, Madrid, Taurus, 2003.

lunes, 22 de febrero de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (II)


E. Laclau y C. Mouffe muestran una concepción interesante de la realidad social que está determinada por el concepto de “discurso”, y que bebe de tradiciones filosóficas tan importantes como: la filosofía analítica del último Wittgenstein, la fenomenología propia de Heidegger y la crítica postestructuralista del signo. Según dicho posicionamiento, la realidad social sólo nos aparece como tal gracias a la mediación discursiva, es decir, que lo real es sólo aquello que está conceptuado, de modo que sin conceptualización no podemos hablar de ninguna realidad. Una concepción, todo sea dicho, extendida a lo largo del S.XX, y que yo creo que, desde la filosofía de Zubiri puede retrotraerse hasta Hegel y su famosa frase de Los Principios de Filosofía del Derecho: «Lo que es racional es real, y lo que es real es racional ». Adscribiéndome a este modo de concebir la realidad social, mi primera tarea consistirá en hacer brotar, utilizando los conceptos, la realidad social en la que se enmarcan los problemas principales de los que debe dar cuenta una teoría política socialista.

miércoles, 17 de febrero de 2010

EL FUTURO DEL SOCIALISMO (I)


Mi punto de partida será que si algo ha quedado demostrado con la actual crisis económica, es la falsedad de la tesis liberal de que el Mercado a su libre albedrío puede generar una repartición equitativa de la riqueza, y por ello, es necesaria cierta estructura de poder que limite y regule el funcionamiento del mismo, cuál será la naturaleza y composición de esa estructura es algo que dependerá de los diversos autores, algunos dirán que la sociedad civil, otros que un Estado global,… Pero lo que queda sin lugar a dudas, desde mi punto de vista, es que el socialismo tenía razón al exigir una entidad reguladora, entonces ¿por qué no ha quedado ello claro tras la crisis? ¿Por qué en Europa triunfa la derecha más liberal? Porque estamos ante un socialismo que ha perdido de vista su naturaleza más propia, el modelo al que tender, eso es lo que trataremos de ver aquí. ¿Hacia dónde debería tender un socialismo que quiera afrontar con solidez los retos del S.XXI? Para ello haremos uso de Laclau, Mouffe, Hardt y Negri, considerados como cuatro de los más importantes teóricos del movimiento socialista en estos momentos (...)